Introducción


 
Desde los registros Sumerios, Asirios y Babilonios (~ 4000 años a.C.) hasta nuestros días, se evidencia que todas las culturas sobre la faz de la Tierra han integrado y usado la observación de los cielos dentro de sus creencias y actividades comunes. El carácter integrador de la Astronomía se ha manifestado y ha sido parte fundamental en todas las disciplinas importantes para la humanidad. La determinación de los tiempos y  ciclos naturales han generado  nuevo conocimiento y aplicaciones prácticas. La observación regular del Sol, la Luna y las Estrellas, ha permitido elaborar calendarios, cartas de navegación, periodos de siembra y cosecha  etc., tan importantes para la alimentación y migración del hombre sobre la Tierra. Muchos se sujetaron a las manifestaciones de los cielos con temor y respeto, al darse cuenta que cualquier obra del hombre era menos que insignificante ante tales manifestaciones.  Muchos se postraron ante los astros como si estos fueran dioses y dominadores de todo acerca del hombre y su entorno, generando con el tiempo festividades y tradiciones. Este conocimiento tan importante para la humanidad, estaba en sus comienzos en manos de oráculos, sacerdotes, sabios, quienes reconociendo algunas regularidades se atrevieron  a predecir eventos en el futuro, causando gran impacto y respeto en su entorno cercano. Esta experiencia motivó la búsqueda de explicaciones, que generaron teorías  tales como la ley gravitación universal. La acumulación de información y la generación de nuevos modelos del universo han causado tal impacto en la mentalidad del hombre, que al recordar las ideas  de nuestros antepasados  se dibuja una sonrisa en nuestros rostros. Este conocimiento cambiante ha motivado y  motiva a niños y adultos, no respetando razas, idiomas, culturas y creencias.